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jueves, 8 de septiembre de 2016

"Stroke" "Cuando te ven cadáver. Pero, tu aun sueñas con copihues rojos". Estocolmo miércoles 1 de enero en hospital Dalenssjukhus, Sala de Neurología.






Prensa Libre- ALPLM
"Asociación Literario Pictórica Latinoamericana de Mujeres"
Responsable: Magdalena Astudillo Dunoguier.









"Stroke" 


"Cuando te ven cadáver. Pero, tu aun sueñas con copihues rojos". 

Lugar: 
Estocolmo miércoles 1 de enero en hospital Dalenssjukhus, Sala de Neurología. 

De lo escrito el día 1 de enero 2015 y lo recordado este 27 de marzo 2016. 
Relato vivido: Magdalena Astudillo Dunoguier.

Primera parte.

...He llegado trasladada del Hospital Karolinska a este hospital de Dalens. Es 24 de diciembre 2014 y son casi las 16.00 horas. O un poco mas? El viaje en furgón fue fatal.  Sentada en una silla de ruedas toda amarrada al vehículo que se movía y movía. Y yo a los vómitos con una bolsa de plástico blanco en mis manos que apenas la podían sostener. Me habían dicho horas antes del traslado, al preguntar la hora en que vendrían por mi; que sería pasadas las 15.00 horas. Me sorprendí. Por que entonces tenía yo que haber dejado tan temprano la cama. No entendía por que tenía que esperar allí, sentada en esa silla de ruedas en mi estado calamitoso de stroke. Era atroz. Mareos indescriptibles y agotamiento. Pero, claro. Los suecos lo hacen todo muy planeado. Y todo lo que había ocurrido, estaba ocurriendo y ocurriría tenía su razón de ser.  Nada era al azar ni por casualidad. Y ese traslado de sorpresa y en 24 de diciembre, tenia una razón suprema para ello. Nevaba y había tormenta de viento, estaba oscuro y helado. 

Pero, como solía ocurrirme y suele en situaciones como esas, no podía, ni puedo dejar de recordar el-." Vas al infierno en la tierra y lo que sufrirás y vivirás será..." Entonces me decía y me digo-."Esto es lo que me advirtieron. Que hago? Nada. Esta bien, a las bestias ahora. A ver que van a hacer y como. Cuanto tiempo los podré sobrevivir? No importa lo que sea...Mientras viva. A lo mio, aunque parezca ser la nada misma, algo será. Sino..."

Estoy en la cama de una sala de ese siniestro hospital de Dalens. Hay seis camas . Todo es anormal. Es Suecia. Su sistema político económico social de seres humanos de deshecho. Me digo a mi misma.- "Estoy viva. No lograron de nuevo,  asesinarme. Cuando lo lograrán y como? Estar viva aun significan dos cosas. Primero, "mis amigos", no me han abandonado y segundo, tengo que salir de aquí y volver a la lucha por mi sobrevivencia y por la dignidad humana. Se no estoy sola en esa lucha. Pero a la vez sola, en mi individualidad. La sala tiene un ruino infernal. Dos grandes relojes están en las murallas. Uno a la entrada y el otro al frente. Suenan anormalmente fuerte. Tic tac tic tac tic tac tic tac y es enorme irritante. Y el otro ruino, es ensordecedor. Un motor detrás de la cama de una mujer "para que respire"(?) y el motor de la calefacción de todo el piso (?) Es decir totalmente inhumano, de locos de atar. Estan detrás de dos camas con mujeres que no se mueven. Vivas aun? Ni idea. No tienen ni un solo tipo de ayuda clínica. Pero parecen no escuchar los motores a sus espaldas. Me digo.-" Me sacaron del moridero del Södersjukhus, para llevarme a la clínica de lujo cuatro estrellas del hospital Karolinksa. Para luego traerme a esta sala de cuarta clase del Dalenssjukhus. Inclusive el olor es diferente. Se hace tarde y he pedido comida. Me dicen que no hay ese día 24 de diciembre. O sea noche de navidad, el personal del restaurante del hospital no trabaja. Pero si ellos tienen un plato pequeño con un arroz con leche con agua, sal y azúcar. Y si quiero hay te, café y pan. Como el olor reinante es desagradable y los mareos continúan fuertes. No hay apetito de comer nada. Hay poco personal. Y entre todo el ruido de la pieza esta el de televisores encendidos y los timbres de personas que llaman y nadie las atiende al parecer. Ya que no cesan. Como puedo me levanto y con ayuda de afirmador metálico voy en busca de personas para  que apaguen los ruidos. Viene una mujer agresiva y cierra un reloj y me dice que los motores no se pueden apagar en todo el día ya que son de la calefacción. (?) No puedo descansar. El tic tac tic tac tic tac del reloj que no apago es irritante. De nuevo voy a por la auxiliar. Se enoja y me trata mal. Entonces le digo que voy a dormir afuera en una silla lejos del ruido. Ahí recién la mujer se sube a una silla y no recuerdo si lo saca o lo apaga. Pero queda los otros ruidos. Finalmente me duermo sin casi comida, ni bebida y con el cansancio del estres. En la mañana pido cambio de pieza. Me dan una exactamente al lado y en la puerta. O sea. con el  casi mismo ruido. La diferencia es que se podría cerrar esa puerta ya que solo hay dos camas. Pero en la noche, unos auxiliares lo permiten y otros no. La comida es muy deficiente de cantidad,  gusto y sabor. La diferencia con el hospital Karolinska es de un hotel de primera a una comida de pensión de barrio pobre. De la noche al día. Entonces pregunto a una enfermera. Por que es tanta la diferencia. Y me responde. -." El hospital Karolinska es Comunal. Y este Dalens, es privado. Pero, ustedes los pacientes, pagan lo mismo por la comida en los dos hospitales". me quede sorprendida. Pero como se puede pagar lo mismo por una comida  de restaurante, a la carta. Ya que al medio día y tardes venía una auxiliar con el menú que ofrecía tres o cuatro opciones de excelente platos, con ensaladas y postre, té o café y si se quería, emparedados, o masitas dulces. A un pequeño plato único de comida mal olor, típico de comida guardada en heladera. Y sin postre ni ensalada. Solo un porción absurda. Y si ofrecen, café o té y pan con algo. Yo pensaba. -."Si me tengo que morir prefiero hacerlo en el Karolinska en una cama limpia, pieza sin ruidos, con buena comida y olor, gente amable y de buen trato y de buen ver. A un par de excepciones una protagonizada por un par de auxiliares chilenas que ex profeso, me dieron vuelta los orines en la cama y me dejaron toda la noche mojada con ellos y al otro día repitieron la hazaña. Por que razón lo hicieron siendo yo misma chilena? Ni idea. Pero si demostraron eran mujeres de clase baja. Chile tiene cinco clases sociales. Cuando aparecieron en mi cama aunque apenas podía entreabrir mis ojos, me di cuenta eran chilenas y me alegré. Me duró bien poco,  por lo que me hicieron. No imaginé, eran del tipo "resentidas sociales" que lo demostraron por su accionar. Aquí en Suecia hay de esas mujeres y hombres en mucho. Han venido al país por trabajo. Lo tienen y ganan buen dinero. Pero van a Chile de paseo y ven que han subido en estatus económico pero, no social. Y al parecer, eso da rencores que se van descarando en el camino. Una lástima cueste generaciones el ser seguro de si mismo y valorarse como persona. En el Dalens me paso algo parecido, aunque menos evidente, con una auxiliar chilena. El chileno que había, era superado y amable. Normal. 
En cuanto a toallas, sábanas y enceres. La diferencia entre esos dos hospitales era grande. Mejor decir, bien grande. 
A un hospital se va por un día, una semana o mas. Estuve casi un mes. Pero es una estadía única. No es normal. Es algo que sale de lo establecido. Y por ello, una hora es como un día. Y un día es como una semana. Exagero? Poco. Todo se plasma en la retina. Aunque se esté en estado casi de coma. Todo tiene una dimensión especial. Al hospitalizar no se sabe como se saldrá de allí, o será caminando o envuelto en una mortaja. Entonces hasta un vaso de agua tiene importancia. Si se te ofrece en un vaso sucio con olor a grasa, o una jarra con agua estancada de todo el día. O si con amabilidad, te dan un vaso limpio con agua cristalina y agradable. Detalles tan torpes, importantes? Sí! Y el personal también lo es. Y mucho mas de lo que esa gente se imagina lo es.
En el Karolinska viví dos jóvenes bellas como auxiliares y de presencias. Una rubia sueca y una morena morroquí. Ambas de unos 25 años. Las dos dedicadas y lindas personas. Hicieron por mi cosas que en mucho me ayudaron. Cómo olvidar entonces?  Y una persona que me puso sobre aviso susurrando en mi oído una advertencia salvadora-. " No lo aceptes. Te están haciendo un experimento".  No pude contestarle con un-." Gracias".  No podía ni abrir mis ojos. Pero si, que algo no funcionaba normal. Me di cuenta a los pocos días de llegar.